viernes, marzo 13, 2026

¿Por qué las cachoras hacen "lagartijas"?

 Bueno, pues, una semana sin correr, reposo para que mi pantorrilla se recupere, 2 semanas, apenas se cumple la primera.


Pero, aún así, sigo divagando.



Yo creo que uno de los primeros ejercicios que a uno le enseñan es la “lagartija”, al menos en México así les decimos, el ponerse en el suelo, boca abajo, y levantar el cuerpo con los brazos, dejando las piernas completamente estiradas.

A mí, la verdad, nunca me gustaron; escuchaba que había que hacer “lagartijas” y me molestaba. Hasta desagrado le tenía a esos pobres animalitos.

Esto se acabó cuando un día, en la casa de Niño Jesús, me encontré a una lagartija haciendo lagartijas en una barda. Fue un momento de descubrimiento; entendí de dónde venía el nombre del ejercicio.

Ahora, por qué las lagartijas hacen lagartijas…

Aquí en Sonora a las lagartijas les decimos cachoras y un buen ejemplo de por qué las cachoras hacen “lagartijas” es el Lagarto Espinoso del Desierto (Sceloporus magister), que es un chacharón, es decir, tiene un buen tamaño.

A mí estos lagartos me caen muy bien. Es común encontrarlos en los alrededores de la casa. Es más, es muy común verlas en la barda de la casa en mayo y junio, antes de que comiencen las lluvias de verano.

Como te decía, estos animales son grandes, esto no es solo por cuestiones defensivas, su cuerpo es un tablero de señales. Su morfología integra estructuras y patrones de coloración que usa para comunicarse. Recuerda que los reptiles son tetracrómicos, así que su despliegue de colores es mayor del que nosotros podemos ver.

Dentro de estas estructuras, lo primero que llama la atención son sus escamas, de ahí su nombre. Tiene dorsales y laterales que terminan en espinas prominentes. Esto puede hacer que tenga una apariencia intimidante para otros lagartos, lo cual es importante para mantener su territorio.

Sus patrones de color, variando entre amarillentos y marrones, se distribuyen en líneas delgadas que se extienden desde el ojo y la boca al cuello, con una mancha triangular oscura a los lados del cuello.

Los machos tienen una banda longitudinal en la espalda que puede variar entre púrpura, rojo o negro. En la parte inferior, en el cuello y el vientre, tienen parches de color azul intenso. La coloración es muy importante; muchos de estos pigmentos provienen de carotenos, que los lagartos no producen, así que dependen de su alimentación. Así que la coloración es una señal honesta de aptitud.

Las hembras tienen una coloración más discreta, pero cuando están grávidas desarrollan una coloración naranja rojiza en la cabeza.

Bueno, ¿pero por qué hacen “lagartijas” estos cachorones?

Es una buena pregunta. El lagarto espinoso es un predador; se alimenta de insectos. Para acecharlos, le conviene estar quieto, así que debe haber una buena razón para que se mueva.

Las “lagartijas”, movimientos rítmicos arriba-abajo, sirven para comunicarle a posibles rivales, que está activo y en dominio de la zona, además muestra los parches ventrales. Con eso muestra que está sano, fuerte y activo, con lo que disminuye los conflictos para mantener su territorio.

Pero esto lo complementa con otros mensajes; en algunas ocasiones se yergue sobre sus extremidades anteriores, aumentando su aparente tamaño, pero aprovecha para lucir el parche azul del cuello. Nuevamente, claras señales honestas de aptitud.

¿Esto ahuyenta a otros lagartos? Bueno, pues sí, esa es la idea. ¿Pero y si son hembras y es temporada de reproducción?

La temporada de reproducción es a finales de la primavera, cuando ya no hay lluvias de invierno y aún no llega el mesón del desierto; esto es, en mayo y junio. Entonces los machos buscan lugares altos, árboles principalmente, donde sean muy visibles. Ya que encuentra el lugar adecuado, comienza a hacer “lagartijas”, pero ahora la secuencia es para llamar la atención de las hembras. Pero, nuevamente, esta es una señal honesta, ya que si es llamativa para las hembras, lo es para los predadores. Por ello, la hembra que es atraída lo debe hacer con prontitud; en el momento en que están cerca, el macho se acerca y le hace frotamientos de hocico a hocico, ¿besitos? No sé si besitos, pero de seguro está checando la coloración de la chica; recuerda que es señal de la gravidez. Si los dos se convencen con estas señales, la cópula es rápida; no tiene caso seguir exponiéndose.

Soy muy afortunado de no ser un lagarto espinoso; odio las “lagartijas” y me dan miedo las alturas.

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viernes, marzo 06, 2026

Efecto Proust

Carrerita de viernes 6 de marzo



Bueno, pues este año no ha sido bueno para mis corridas. Dejé de correr dos semanas y hoy, que mi plan era correr 6k, cuando estaba por cumplir el km 5, nuevamente me dio la molestia en la pantorrilla derecha.

Si alguien sugiere que es la bola, corre el riesgo de ser insultado.

Viejos los tiburones de Groenlandia y aún nadan.

Bueno, pero en esa poca distancia tuve tiempo de divagar, en especial el último km, que lo tuve que caminar.

La primera parte fue rememorar el fin de semana pasado, en el que fui a las carreras a la Ciudad de México por la boda en México de Lorri, el hijo de mi compadre Alfonso. Aclaro: boda en México, porque Lorri y Colbert ya se habían casado hace más de un año en Nueva Jersey, pero faltaba el reventón en México. 

Un fin de semana redondo: para comenzar, me alojé en el departamento de Alejandra, mi cuñada, y de Mario, mi hermano, en la Condesa. Me consintieron como rey.

Luego, la boda, el reventón, me acuerdo y me río. Me encontré con grandes amigos, algunos que tenía décadas de no ver, a mis ahijados Diana y Sergio Aqmar, que hacía un rato que no veía. Gran reventón, me la pasé presumiendo que soy el amigo más antiguo del padre del novio, bueno, del esposo.

El domingo comimos Adolfo, Loredana, Soco, Joaquín, Mario, Ale y yo en un restaurante Arabe, muy rico.

La otra divagación, ahora que me la paso pensando en la sintiencia de los seres vivos, fue sobre un animal muy curioso.

En casi todos los mamíferos el procesamiento de las feromonas es a través de un sistema especializado llamado sistema olfativo accesorio, mediado por el órgano vomeronasal, de ahí se procesa en el tálamo, para integrarse en la parte de la atención consciente. Para el caso de este animal, la funcionalidad de este órgano es objeto de gran controversia y es ampliamente considerada un vestigio. Aunque la cavidad del conducto vomeronasal puede formarse durante el desarrollo embrionario y persistir de manera ocasional en adultos, este carece de las conexiones neuronales hacia el cerebro necesarias para procesar la información de forma separada. Probablemente esto se deba a que, por su historia evolutiva depende principalmente de estímulos visuales y auditivos.

Así que, en este caso, el bulbo olfativo se proyecta de manera directa hacia la corteza piriforme y otras áreas del cerebro. De esa manera, el sistema olfativo tiene conexiones directas con la amígdala, el principal centro de aprendizaje emocional y memoria del cerebro. Por lo que tenemos un animal en el que los olores tienen un efecto más emocional y en el que su memoria se mantiene por mucho más tiempo que los recuerdos visuales o auditivos.

Por ello, el efecto de las feromonas es más sutil, las respuestas no son tan evidentes, pero no por ello menos importantes.

Por ejemplo, se ha visto que las feromonas que producen las hembras causan que sus ciclos menstruales se sincronicen con los de otras hembras con las que tienen contacto frecuente. También hay estudios que muestran que las feromonas que producen las hembras durante su época de mayor fertilidad las hacen más atractivas para los machos. Algo que también se sabe es que feromonas producidas por los hijos hacen que sus madres los identifiquen y viceversa. Algo más, al parecer, a través del olor corporal, las hembras tienden a preferir y encontrar más agradables los aromas de machos que poseen caras más simétricas, lo cual puede considerarse como una señal honesta de aptitud. Finalmente, es algo muy conocido que para los adultos de esta especie es muy frecuente que sabores u olores los remonten a recuerdos de su infancia; a esto se le conoce como el “Efecto Proust”.

A mí me gusta mucho leer, pero generalmente lo que leo son cuestiones de ciencia, especialmente de biología. Mientras que mucha gente se lee muchas novelas al año, yo me leo muchos libros de evolución, medio ambiente o biología. Cada uno sus gustos, pero por ello hay grandes autores que yo no he leído.

Uno de ellos tiene una serie muy reconocida, formada por muchos libros. Se llama “En Busca del Tiempo Perdido”. 

En el primer libro de la serie, “Por el Camino de Swann”, hay un relato en el que se describe cómo el sabor y el aroma del pan mojado en el té desencadenan en el protagonista, de forma involuntaria, el recuerdo de su infancia, específicamente cuando una tía le daba a probar el mismo tipo de pan y té.

El autor utiliza esta escena para distinguir entre la memoria voluntaria (el esfuerzo consciente por recordar, que suele ser frío y limitado) y la memoria involuntaria (que surge de golpe a través de un estímulo sensorial y emocional).

El autor de “En Busca del Tiempo Perdido” se llamaba Marcel Proust, de donde viene el nombre al efecto que comentaba anteriormente.

Bueno, pero regresando al curioso animal sobre el que comentaba, es el ser humano, somos nosotros

viernes, febrero 20, 2026

El caso de Dr. Jeckyll y Mr. Hyde de la naturaleza

 Carrerita de Viernes 20 de febrero.

En cuestión de corridas, esta no fue una buena semana. Recordarán que la corrida del viernes de la semana pasada sentí una molestia casi al terminar.

Sentí algo de molestia el viernes y el sábado, pero ya para el domingo no tuve molestia. Todos los días calcetas e compresión y mi ungüento de naproxeno, Rebeca dice que huelo a viejito. Decidí mejor no ir a correr el martes, pero como no tuve molestias, pensé que hoy podría echarme una corridita, así que me levanté temprano. No había terminado dos km cuando sentí el tirón, no fue fuerte, pero decidí no hacerle al faquir y me detuve, regresé a casa caminando.

Me tomaré dos semanas de reposo.

Con respecto a las divagaciones, bueno, 2 km caminado antes de que salga el sol sirve para pensar. La verdad es que la mayor parte del tiempo estuve pensando sobre un proyecto importante que está surgiendo, pero en algún momento me apareció lo que yo llamo el caso de Dr. Jeckyll y Mr. Hyde de la naturaleza.

De seguro has visto noticias de los insectos de zonas secas que llaman langosta. Aquí en el desierto de Sonora tenemos una, (Schistocerca gregaria). Estos insectos normalmente son solitarios, nocturnos, con un color verdoso que les sirve de camuflaje, alimentándose de la vegetación disponible. Al llegar las lluvias en verano, las fuentes de alimentación aumentan repentinamente, con ello el alimento. Por ello, las langostas se reproducen de forma explosiva, aumentando drásticamente el tamaño de la población.

Al terminar las lluvias, la fuente de alimento disminuye, por lo que las langostas se concentran en donde aún hay algo que comer. Al aumentar el contacto físico entre ellas comienzan la producción de feromonas de agregación. Llamamos feromonas a sustancias que producen los animales para comunicarse.

Aquí es cunado me recuerda la  historia del Dr. Jeckyll y Mr. Hyde.

Pasa algo parecido, estas feromonas causan un cambio drástico en morfología y comportamiento de las langostas. De verdes poco conspicuos e inocuas se transforman se vuelven llamativos con colores amarillos y negros aumentando su tamaño y tóxicas; de nocturnos se vuelven diurnos y de solitarias en gregarios, formando grandes enjambres.

Y una vez formado el enjambre, su capacidad para desplazarse en busca de alimento los convierte en un gran problema para la agricultura.

Es en la fase de Mr. Hyde cuando aparecen en las noticias.

Igual le pasaba al Dr. Jekyll…